sábado, 23 de diciembre de 2017

Trilogía de la destrucción: Páramo


Lo habíamos conseguido...hemos vuelto a los inicios, hemos recuperado la libertad, la degeneración de la sociedad destruyó las estructuras de los estados y conseguimos volver a la edad media, a la vida en la que sobrevive el más fuerte, la vida que buscábamos, más animal y menos máquina.

Ahora vivimos en clanes, formados por gente de todo tipo, lo único que nos une es sobrevivir y seguir adelante, no queremos un desarrollo vertiginoso, no queremos avanzar ni evolucionar, queremos sentir el entorno, queremos estar tranquilos y asentados en un entorno que nos sea útil e interesante. La vida nos ha dado una nueva oportunidad.

Llevamos 30 años desde el Gran Renacer, nuestro clan es atrevido, es ambicioso con el mundo, no tenemos miedo, sabemos que vivir conlleva la muerte y el miedo, por eso cada momento lo escogemos y lo disfrutamos por seguir vivimos. Los restos de la antigua humanidad se quedan a un lado, olvidados y estorbando, algunos sirven, pero la mayoría no valen para nada, la nueva vida es más sencilla, aunque debemos vigilar la Niebla de la Muerte cuando aparece, el resto de momentos son apacibles, tranquilos y alejados de aquella vida que un día tuvimos.

Nuestro aspecto ha cambiado, antes nos preocupaba la estética, nuestro aspecto nos daba poder social, trabajo y dinero, ahora lo único que nos importa es ser prácticos y seguir protegiendo nuestro entorno. Una máscara cuelga siempre de nuestro cuello para protegernos, gafas de sol como extensiones de nuestros ojos y los andrajosos ropajes que hemos ido cosiendo de restos para taparnos por los cambios de temperatura, todo lo demás no importa, salvo nuestro arma, un cuchillo, un hacha, un palo, cualquier cosa que nos permita cazar y no ser cazados...

La tierra nos ha provisto en estos últimos años de todo, han renacido cantidades enormes de animales que son fáciles de cazar mientras pastan, la minería vuelve a tener sentido para nosotros, recuperamos materiales útiles de las minas abiertas que dejaron nuestros antecesores, todo listo para un festín sin límites, somos pocos y por eso tenemos artículos de sobra.

Aun así no todo ha sido fácil en los últimos tiempos, yo ya me hago mayor y estoy dentro del consejo del clan, el tema más preocupante a parte de la niebla...Son esos extraños seres que han traído nuevos, sí, una nueva raza ha sido desembarcada por nuestros creadores, para un nuevo experimento, supongo que querrán saber hasta dónde puede llegar nuestra raza y sobre todo como actuará la nueva. Por el momento no ha habido mucho contacto, pero lo que hemos podido observar nos deja intranquilos, no queremos ser aniquilados, queremos seguir siendo los únicos cazadores de este páramo. 
 ***

Nuestros creadores fueron vistos por los vigías, venían en sus enormes naves y de ellas salieron unos seres de piel oscura, parecidos a nosotros, pero más corpulentos, con marcas rojas por la piel y parecían fuertes como maquinas, no sabíamos que podrían ser hasta que nos encontraron en mitad de una caza...Se abalanzaron sobre cuatro de nuestros hombres y parecían no interesarles los ciervos, solo nosotros, pese a que se intentó herir a alguno de ellos todos acabaron el combate sin herida alguna y nuestros hombres destrozados por su brutal fuerza.


Hemos tenido que tomar medidas después de los días y hemos decidido activar el Santo Grial, puede que esto acabe con nosotros, pero no podemos perder el planeta entero para nuestra especie, los demás clanes harían lo mismo por nosotros....Así que sacaremos de la cueva la chatarra que una vez nuestro gobierno amenazó a medio mundo con él y la explotaremos cuando vengan para acabar con nosotros.


-Ya vienen, están cerca, creo que debemos pulsar el botón.-dijo el humano enmascarado a los demás. Mientras todos contemplaban y se abrazaban al pedazo de chatarra con una insignia roja en forma de estrella que aun perduraba en su parte superior. 

Parecía curioso que un cacharro de la decadencia fuese el que iba a salvar a esta nueva era... Pero no fue así, Otros clanes en la lejanía oyeron la explosión y vieron como su cielo se oscurecía durante días....La lluvia se volvió ácida y quemaba, mato a muchos animales, pero todo volvió a la normalidad unos meses después, nadie sabía nada y tampoco parecía importar, hasta que unos hombres enormes oscuros y con líneas rojas aparecieron de repente.
  

Había que dar la bienvenida a la nueva raza superior en la Tierra.

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