martes, 7 de julio de 2015

Multi-tasa


¿Quién ha ido hace poco al puerto? llevamos meses sin poder ir, porque no podemos costearnos las tasas, no da el sueldo para pagar la tasa de la calle, ni la del sol, ni la de las exclusas que separan la ciudad del puerto. ¿Cómo podríamos ir y volver a pagar la vuelta? no creo que sea posible, dudo que haya alguien que pueda ahorrar tanto dinero...-En ese momento Freddy paro de hablar a sus vecinos y miro como un coche negro pasaba por la calle y cruzaba las exclusas sin pagar, sin pararse, todo porque iba con unas banderas del Protectorado.

Desde aquel día Freddy estuvo pensando ¿Quién podía ir en ese coche? ¿Quién podía no pagar las tasas? y ¿Por qué le dejaban? ninguna respuesta era suficiente...Había algo que se le escapaba, desde su más tierna infancia había estado pagando tasas, hasta por nacer sus padres tuvieron que pagar una tasa y por quedarse su madre embarazada...Con el tiempo habían aumentado y hacían la vida bastante complicada y difícil.

Mientras en su trabajo no paraba de ver como pasaban las horas y no salía de ahí, cada año subían el tiempo de la jornada y no parecía que fuese a parar nunca, sus horas de sueño habían sido reducidas por el Protectorado a 4 horas por habitante, si se quería dormir más debería abonar una tasa especial bastante alta. Todo con la justificación del bien social, algo que a Freddy le empezaba a molestar un poco cada día que pasaba y resonaba esa palabra en los altavoces propagandísticos de la calle.

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El Protector Mayor llamado Ángelus era la cara visible de un grupo de burócratas que controlaban la ciudad elegida, un anciano con cara de buen contribuyente, alguien que jamás podrían pensar que estaba matando a la población y aprovechándose de ellos...Siempre con una sonrisa en la cara, con buenas palabras y templanza.

En su despacho andaba reunido con sus hermanos Protectores, debatiendo si podían incluir para este próximo trimestre la nueva tasa por respirar, algo básico para el Bien Social decían...Sabían perfectamente que nadie podía negarse a ella, aunque muriesen, ya que el pueblo estaba sometido totalmente. El pueblo, pero un individuo se escapaba a sus ojos...

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Ese chico tan simpático que hasta hacia poco siempre contestaba a la gente con una sonrisa llamado Freddy ahora había cambiando radicalmente, sus pocas horas de sueño y su enfado generalizado habían cambiado su gesto, su cara se había vuelto más sombría, sus ojeras no escondían unos ojos llenos de odio, odio que lo hacían más fuerte y determinante, alguien que solo pensaba como acabar con las tasas, aunque eso le costase la vida.

Con el tiempo reunió a un par de personas, a los que les mandaba tareas, pequeñas misiones para ver la reacción de los guardias del Protectorado, algunas veces salía bien y aprendía como saltarse el siguiente paso, otras acababa en una multi-tasa o una detención...Pero consiguió encontrar un camino para salir de ahí y tener una oportunidad de acabar con esto.

El joven salió de su barracón, consiguió pasar los controles y con algo de suerte llegó a un sitio que jamás había pensado que vería nunca, las Oficinas del Protectorado, algo insólito, sus ojos no paraban de trasmitirle imágenes que jamás habría visto si no hubiese jugado con el destino. Tras salir del shock, juntó fuerzas e intentó colarse en el gran edificio, la seguridad era inexistente en ese punto ya que nadie pensaba que los trabajadores consiguieran ir hasta ahí, ni imaginarse que existiese ese edificio...

Después de unas horas vagando por conductos oscuros, Freddy consiguió llegar a una sala que se oía una especie de melodía con ritmo, algo que llamó mucho la atención al chico, era una canción que sonaba en un gramófono bastante llamativo. A lo largo de unos minutos observando la sala, pensó que sería el despacho de algún personaje importante del Protectorado y asaltó el lugar con una aparición ruidosa desde las alturas del respiradero, algo que condicionó su aparición.

Los miembros que habitaban esa sala se alertaron y capturaron al individuo, Freddy no pudo hacer nada por escapar y una manta le tapó el rostro, ya no podía ver nada...La larga espera estresó su mente, pensó todo tipo de cosas que le podían pasar, se arrepintió, lloró y se enfureció, pero todo cambió cuando le quitaron la manta, algo vio que cambió al chico.


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Meses han pasado y ahora Freddy es mi compañero de barracón, trabajamos en el puerto, somos los mayordomos de los miembros del Protectorado, cuando me contó la historia tenía miedo de todo, ahora ya está algo mejor, pero sigue callado y pensativo. Mi cometido fue peor, la mejor de las opciones después de ver lo que vimos es que nos hayan traído a esta zona del sector, no tengo miedo a nada, pero prefiero la tranquilidad, la mayoría de mis compañeros sí que tienen miedo y no son capaces de mirar a la cara a ningún Protector, algo que me sigue dando algún escalofrió cuando veo la sonrisa del tirano mirando desde arriba al esclavo.


Nuestros nombres han sido puestos en un tablón con la condena, en la mayoría de los casos de los que estamos aquí el castigo dice: "Multi-tasa", una tasa que jamás podremos pagar, pero que nos exime de las demás tasas, algo que no guarda sentido y nos libera sin quererlo del sufrimiento del día a día de la clase trabajadora. Quizá sea porque siempre que te cobijas en las faldas del estado no te mojas igual que el que anda ahí a fuera, perdido y asustado.

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