jueves, 5 de junio de 2014

Demonio de ojos azules



En la vida hay que realizar buenos actos o por lo menos eso es lo que nos enseñaron de jóvenes, todo era así hasta que apareció esa extraña enfermedad, la cual convertía a la gente que la adquiría, no solo físicamente sino mentalmente, su personalidad era cambiada radicalmente. Esta gente eran denominados demonios, ya que su enfermedad lo que producía era muerte, ellos eran inmunes pero eran transmisores de una enfermedad que mataba a mucha gente de golpe, se les detectaba físicamente porque sus ojos se cambiaban a color azul claro, una mirada vacía, sin estímulos ni pensamientos aparentes, solo muerte y desolación.

Muchos pudimos sufrirla pero conseguimos sobrevivir a la primera oleada de enfermos, eran pocos los que recibían la enfermedad y se convertían en demonios, pero con que hubiese uno de ellos vivo la población corría peligro. Se organizaban muy bien y sabían perfectamente como enfermar en grandes cantidades a la población, algo que era muy difícil de combatir sin arremeter contra todo civil y aplicar el mismo castigo generalizado para cortar de raíz este mal.

La gente fue muriendo, las calles quedaron vacías, no había manera de encontrar grandes focos de población, todos se escondían en pequeños grupos, el ejército tomó las calles y las matanzas por unos o por otros empezaron. No se vivía seguro, solo se sobrevivía. ¿Dónde ir? a ningún lado, porque todos los sitios eran igual y las zonas rurales eran más peligrosas porque ahí los demonios habían formado grandes comandos para cazar a aquellos que habían sobrevivido y se escondida aun.

En las últimas semanas un grupo de militares nos habían encontrado, nos dieron suministros y armas, fue de agradecer, pero se fueron, así que volvimos a estar solos, quedábamos diez personas para vigilar la vieja fábrica donde nos atrincherábamos, era algo bastante difícil, porque había muchos huecos, muchos pasadizos y era casi imposible proteger toda la zona, por lo que instalamos trampas por todas partes, quizás fuese inútil pero nos dio algo de tranquilidad y nos dejo descansar por las noches. Hasta la fecha solo habíamos abatido a un grupo de tres demonios, pero era algo bastante anecdótico ya que habían contado los militares que ya se habían formado grupos de decenas, algo que no se podría detener.

Ninguno del grupo estaba preparado para este tipo de situaciones, estábamos bastante mal acostumbrados con tanto civismo y mala vida, nuestra inteligencia se había atrofiado con el consumo diario y nuestros músculos se encontraban flácidos hasta el inicio de los ataques, ahora era otra situación diferente, habíamos entrenado diariamente y estábamos preparados casi para cualquier cosa, incluso la falta de comida. Cada día que pasaba, estábamos más unidos como grupo, sabíamos organizarnos bien, pero no éramos capaces de evitar algunos bajones esporádicos de algún miembro del grupo, creer en algo que no era lo cotidiano te formaba dudas y esto debilitaba la moral de todos.

Supimos que todo había llegado a su fin cuando una mañana sonaron las campanillas instaladas en las trampas, solo estaba William en guardia y no había avisado, seguramente ya estaría en el sueldo retorciéndose del dolor, corrimos rápidamente hacia el centro de la fábrica y ahí estaban...más de una veintena de hombres con poses extrañas, serios y con una mirada perdida. Esos ojos azules te llevaban a otro mundo, te ahogaban, no te dejaban actuar, eran la muerte personificada.

-Pobre mundo que dejábamos-pensaba yo.

Quizá me precipité al pensar aquella idea, porque cuando mi vida continuo y la de mis compañeros paró me di cuenta, ahora era uno de ellos, ahora era un elegido. Mi idea cambio de repente, seguía vivo, y mis nuevos compañeros me arroparon en una cálida bienvenida, estaban más vivos de lo que parecían, por lo que empecé a pensar otra cosa.


Me alegraba de la muerte de los otros, porque el mundo respiraba ahora tranquilo, solo quedaríamos unos pocos si eliminábamos a toda la raza humana, asegurando que el mundo fuese un sitio limpio de plagas tan grandes como la humana y solo estuviese poblado por los seres que respetasen la naturaleza que tanto había sufrido desde hacía milenios. Comenzaba una nueva vida, esta vez se podría comenzar bien y corregir los errores del pasado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario