martes, 15 de octubre de 2013

El zoo en el que me he criado



Desde pequeño crecí en este asentamiento, ahora que me considero un adulto aunque el grupo que me rodee no piense así creo que tengo la responsabilidad de quejarme para que la convivencia sea agradable con todos. Bueno de lo que me quiero quejar es que desde hace unos años el topo Venancio destroza mi tienda cada dos por tres, él alega que no ve, pero no creo que sea esa la razón, yo le veo que tiene ojos de maldad por eso mira siempre con los ojos entrecerrados.

Luego tengo a mi "amigable" castor Santos, que resulta que le encanta robar todo lo que consigo extraer de la mina con mi esfuerzo, pero no solo eso, cuando lo pillo al huir desprende ventosidades que más de una vez me han hecho pasar la noche al raso. El alega siempre que no roba, que solo reparte, porque me ve muy incomodo con tanto oro en la tienda y que lo de las ventosidades es culpa de su mujer que solo le da alubias para comer.

Jacinto el cuervo es el único que pone orden, pero nunca me da la razón, solo se la da a ellos con sus argumentos primitivos y porque son más, por lo que arman más jaleo y yo me quedo solo, sin poder opinar. Él siempre me insiste que no soy tan adulto como pienso y que debo mirar las cosas de otra manera, pero yo le comento siempre, que él tiene ventaja porque lo ve todo desde otra perspectiva más cómoda.

Por último Mariana la zorra es la única que debería consolarme después de tanto atropello constante por parte de esta panda de animales y lo único que me dice es que no quiera acostarse conmigo porque no la trato como un animal y por lo tanto no se siente seducida.

Después de todo esto, me siento humillado, maltratado y creo que emocionalmente herido, por ello me voy a ir de este asentamiento que llaman ellos de vez en cuando Estado, porque creo que no tengo hueco aquí, ya que no pienso como ellos y parece que hasta molesto. Jacinto me dijo que cuando me fuese avisase antes y lo dejase bien recogido, debido a que hay un grupo de hienas esperando en la entrada del asentamiento que quieren hacerse con el hueco que deje.


Sin más me fui un día...Me siento solo y paso hambre, pero creo que hice lo correcto ya que aquí solo hay elefantes con gafas que me tratan como un esclavo pero hablan de forma refinada, creo que este es mi sitio, no me consideran de los suyos, pero por lo menos es agradable. Creo que me quedo en este nuevo asentamiento llamado Alemania.

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