jueves, 3 de octubre de 2013

El desgaste del ideal



Hoy es el día y el monstruo ha desaparecido, miras a tu alrededor en la cama y solo encuentras un folio en blanco donde solía estar él, pero no sabes que ha pasado, no sabes donde ha podido ir. ¿Por qué se ha ido? Miras en la cocina, en el salón, bajas a la calle y no ves nada, la gente te mira extrañada y tú en pijama...

Al volver a tu casa sigues pensando, como pudo irse de repente, sin avisar, sin decir nada. ¿Por qué ha dejado una nota en blanco? 
Es algo fácil de entender, una vez te sientas y empiezas a pensar en frio unas horas más tarde, empiezas a organizar tu mente. ¿Qué has hecho diferente, porque algo que te absorbía la vida se ha ido de repente?, ¿deberías alegrarte, deberías estar triste? te sientes vacio y sin fuerzas, nadie entenderá tus explicaciones, nadie entenderá lo que añoras, pero tu seguirás con ello dentro hasta que el tiempo lo borre de tu memoria.

Tu mente queda tranquila, se relaja y descansa, con ella el cuerpo...Cuando te despiertas vas al baño, algo cotidiano, pero que no habías hecho antes, cuando te miras al espejo comprendes todo, lo que había pensado antes era una falsa ilusión que habías pensado para tranquilizar tus miedos, pero frente a frente con la realidad encuentras lo que andabas buscando.


El pedazo de cristal refleja a una persona decrepita, que ni se reconoce al tocarse la cara. ¿Cuántos años habían pasado? Todo lo superficial es efímero, por eso con el tiempo solo queda lo importante, lo que de verdad pesa, esa imagen de monstruo no se podrá borrar nunca de tu rostro y una vez hayas envejecido y tu mascara no pueda tapar tu vergüenza, todo el mundo sabrá realmente quien has sido y a cuantos has devorado...

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