viernes, 27 de septiembre de 2013

Señorita Camilla





La calma era total en el día a día de la villa, todos los vecinos convivían felices y cómodamente, todos estaban bien en esa zona, por eso no había nadie en las calles, no había ruidos, ni nadie discutía por nada o por lo menos eso pensaba el Sheriff del condado cuando pasaba por aquellas tranquilas calles, en las que los niños dejaban la pelota y se refugiaban en los pasadizos o en alguna casa cercana.

Todos sabían la verdad, salvo el gordo agente de la ley, aquel hombre había estado viviendo tan bien a costa de los demás durante varias décadas, que era incapaz de observar lo que le rodeaba, él creía que el pueblo lo amaba, pero lo único que querían era que fuese destituido para que trajesen a un hombre más valeroso que los ayudara a salir de esa pesadilla.

Aquella pesadilla empezaba al anochecer, el mundo de las sombras se adentraba en la villa para no irse hasta que la luz dejase visible un nuevo cadáver, alguna victima más de aquella población que se trasformaba una vez oscurecía, se volvía loca, cambiaba su forma de pensar y de actuar, eran capaces hasta de matar a sus propios hijos por mirarlos mal. Ninguna persona entendía al día siguiente que había sucedido, alguien tan bondadoso como el médico había sido capturado matando a palos a su mejor amigo, un comerciante de vinos que vivía tan solo dos calles más lejos de su clínica, este tipo de sucesos pasaban todas las semanas.

El asunto era extraño, cada dos meses, un gran número de vecinos se volvían locos y cometían alguna violenta muerte, sin saber por qué, sin acordarse de nada...Todo esto había supuesto mucha desconfianza entre la gente de la villa, pero misteriosamente todo se calmo,  una mujer llamada Camilla llego al pueblo la semana en que no se sucedieron ningún acto violento, después de tres años. ¿Tendría algo que ver?-se preguntaban todos.

La verdad es que la llegada de la joven fue algo sospechosa, pero como fue directamente a vivir con el señor Mills un ilustre pensador y terrateniente de la villa nadie objeto nada, sobre todo cuando el acalló las habladurías con una sencilla explicación: "Esta chica se quedará en mi casa, debido a que ha venido de Europa con una carta de recomendación."- comentó seriamente Mills a unas viejas que lo miraban con miedo y respeto a la vez.

El señor Mills poseía tierras al rededor de la zona, pero la mayoría eran bosques, ya que prefería pasear por ellos antes que cultivar maizales...Su casa, era una de las más grandes de la villa y vivía cerca del centro de la población, por lo que podía llegar a cualquier lugar en poco tiempo.
La joven que ahora vivía con él no le ayudaba a las tareas de la casa, no entablaba conversación con él, no se cruzaban la mirada ni en los pasillos, entonces, ¿a que había venido esta extraña mujer? Solo Mills lo sabía y lo había aceptado, al igual que sus salidas nocturnas con vestidos de fiesta, en los que ella se escondía entre las sombras para desaparecer y no volver hasta la mañana siguiente.

Camilla vivía de noche y dormía por las mañanas, el resto del día, se dedicaba a estudiar a sus vecinos, sus movimientos, sus relaciones y sus posesiones. Todas las noches caminaba hacia la verja de la casa, la pasaba con una delicadeza típica de una mujer de familia acomodada y a duras penas caminaba intentando no pisar su largo e incomodo vestido.
Lo que nadie sabía era a donde iba la muchacha, esto era debido a que al cruzar la calle, se escondía en el primer callejón que estaba cerca y ahí empezaba su metamorfosis, la joven comenzaba a quitarse el pesado atuendo de festejo y dejaba ver una ropa más ligera de cuero que la rodeaba todo el cuerpo, también estaba repleta de cuchillos y espadas cortas, todo esto con una simple función, acabar con el mal en esas calles. ¿Pero cómo sabia ella donde y como empezaría a brotar la locura?

La joven trepaba a los tejados, desde donde podía divisar cualquier movimiento y moverse con rapidez si escuchaba algún ruido en ese mar de tranquilidad silenciosa. Cuando ocurría algún suceso, ella corría hacia el lugar e intentaba evitar la matanza noqueando a la persona con su vara, pero sino podía, ejecutaba al agresor o agresores en un abrir y cerrar de ojos, con unos movimientos propios de un artista marcial.

...

Nadie pudo inculpar nunca a Camilla ni a Mills, aunque siempre estuvieron bajo sospecha, pero siempre tenían una tapadera preparada para escudar los extraños comportamientos de aquella joven, que después de cumplir varias décadas en la villa, su cuerpo fue haciéndose más anciano y menos ágil. Esto no la detuvo, ella quería descubrir cuál era el motivo de toda esa corrupción de las personas, busco por los bosques, por las calles, por los caminos, nunca dio con pistas que le condujesen a alguna persona o cosa. Aun así continuo investigando y adelantándose a los hechos, por lo que evito que hubiese muchas muertes inculpando a los posibles homicidas antes de que actuasen. 


Con el tiempo, se convirtió en leyenda y desapareció un día, nadie sabe más de aquella mujer que se llamaba Camilla, por eso yo me pregunto. ¿ Usted se acuerda de ella? se lo digo, porque yo soy su aprendiz y he venido a vengarla señor Mills...

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