viernes, 1 de julio de 2011

Khasrhak el Paladín de Nurgle





Un día como otro cualquiera, en los desiertos del Caos, una mujer dio a luz a un futuro bárbaro que sería un miembro importante en la tribu, gracias al rango de su padre. Pero el parto tuvo problemas y la madre murió, después de que saliera el niño. Alguno de los presentes insinuó que podía ser porque el niño había consumido su energía y había matado a su madre.


Con el tiempo el niño con un pelo rojizo fue haciéndose popular entre la tribu, con muchos compañeros de su edad, con los que iban de caza para entretenerse y para aprender el arte de la guerra. Su padre era un envidiado guerrero del caos, el cual había violado a la madre del niño, iba y venia cuando le parecía y no se preocupaba por su hijo.

Un día Khasrhak, como se llamaba el niño, fue a la tienda de campaña donde dormía su padre. Tenía 10 años y era pequeño en comparación con los adultos de su aldea, se coló con facilidad dentro de la tienda y vio a su padre tumbado, semidesnudo junto a una joven de la tribu a la que había desflorado la noche anterior. Los dos dormían placidamente, aunque de vez en cuando el guerrero tenía espasmos por culpa de las pesadillas que le infringían los dioses del caos.
El niño contempló tranquilamente la armadura de su padre, que estaba colgada en un madero, era enorme y debía pesar mucho, pero a él no le importó y se la intentó poner. Cuando terminó, parecía un espantapájaros, no se podía mover y le quedaba grande por todos los lados, empezó a fingir ser un soldado con un palo y en un giro dado cuando iba a golpear al aire con el palo, perdió el equilibrio cayendo sobre el gran guerrero.
El hombre despertó gritando y cogió la espada para golpear al que lo había despertado. Se sorprendió al ver a ese chico que no lo consideraba su hijo, con la armadura puesta, le suponía un insulto, que alguien se hubiese puesto su armadura. La ira lo estaba consumiendo, pero un momento de flaqueza evitó que matara a su hijo, le quitó su armadura, le sacó fuera y gritó a todos los que estaban cerca, para contarles lo ocurrido. El hombre levantó su espada y la movió con violencia hacia el cuerpo del joven, este salió rajado en el estomago por el guerrero, el cual se empezó a reír. 

Tras huir el joven a toda prisa, fuera del campamento, para salvar su vida, el joven se escondió en una cueva cercana, ahí empezó a rezar al dios Nurgle, para que le diese una oportunidad para vivir y poder vengarse. El quería la armadura de su padre como fuese.

Con el tiempo, el joven creció y se hizo muy fuerte, debido a que tenía que cazar a criaturas enormes para poder comérselas y alimentarse, el dios Nurgle fue atraído por la idea tener un juguete como aquel, tan joven, poder pervertir su cuerpo y su alma. Por eso le dio fuerzas sobrenaturales, esto motivó al chico a practicar con las armas que había conseguido. Se ató un trapo a la cara para tapar las ampollas que le salían en todo el rostro y comenzó a vagar el desierto, asaltando a todo el grupo que veía. Su nivel de combate era muy bueno, era muy alto, fuerte y rápido. Además no sufría dolor al ser cortado y parecía que su cuerpo era transmisor de enfermedades, debido a que cuando pasaba por un campamento, todo el mundo enfermaba rápidamente.

Unos años después, el joven encontró su antiguo poblado, fue hacia allí, sabiendo que nadie le reconocería, entro directamente y visito los sitios que le recordaba, hasta que de repente se encontró con su padre cara a cara. El guerrero no le reconoció y le mando apartarse del camino (todo el mundo se hubiese apartado), pero Khasrhak no aceptó y fue directamente a apuñalarlo, el guerrero lo esquivó y sacó su espada, con una serie de movimientos encadenados, comenzó un combate brutal. Tras unos minutos, el joven fue más rápido y consiguió apuñalar al gran guerrero en el cuello, este empezó a desangrarse rápidamente, pero antes de que muriese, el joven, portador de la peste de nurgle se quitó su venda, dejando ver su horrible rostro y le escupió en la herida del guerrero. El guerrero empezó a retozar en el suelo, presa de una dolorosa enfermedad, que parecía veneno, ya que era inmediato el efecto, en cuestión de minutos el hombre murió, su hijo lo contemplaba y disfrutaba sentado a su lado.

Al rato empezó a desnudarle, se puso su armadura y cogió su hacha a dos manos, toda la tribu lo contemplaba con odio, pero a el no parecía importarle, estaba contento, porque esta vez si le quedaba bien la armadura. 

Un guerrero que estaba presente, no concibió lo que veía con sus propios ojos y fue a matarlo, pero el joven se movía con la misma rapidez que antes, pese a llevar una pesada armadura. Después de una contra y ganarle la espalda el joven destrozó la espalda, con la enorme hacha y el guerrero cayó sin sentido.

Esa noche ese poblado fue arrasado, por el que en el futuro, seria un paladín de Nurgle.

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